Los
deportistas no son buenos o malos únicamente por los resultados obtenidos en la
competición, sino también por el modo de comportarse en ella.
Todos nos hemos preguntado alguna
vez ¿qué significa ser buen deportista? ¿Cómo se comporta un campeón? ¿Qué
cualidades debe tener? Cualquier persona que practique un deporte puede
considerarse buen deportista si actúa como tal, independientemente de ganar o
perder.
Muy importante es considerar...
Los
buenos deportistas tienen capacidad de superación, son exigentes consigo mismos
y les gusta hacer las cosas bien dentro y fuera del gimnasio. No se conforman
con hacer las cosas regular, les gusta mejorar en el deporte, en los estudios,
en la relación con sus padres ,tienen sacrificio y constancia, no se rinden ante los problemas
y siguen comprometidos con su deporte y sus compañeros, luchando por mejorar.
Todas las cualidades del deportista se pueden mejorar (fuerza, resistencia,
técnica, etc.), eso requiere un largo aprendizaje y entrenamiento. Los
resultados no se obtienen de la noche a la mañana.
Practican siempre el juego limpio
y respetan las normas, no intentan ganar haciendo trampas: fingiendo lesiones,
haciendo actos prohibidos o tomando sustancias peligrosas. Ganar haciendo
trampas es peor que perder, además de no ser mejor que el otro como deportista
tampoco se es como persona. Los buenos deportistas
disfrutan en el entrenamiento y la competición, se divierten practicando su
deporte. Cuando aprenden algo nuevo, cuando terminan agotados de un duro
entrenamiento o cuando afrontan una competición, siempre se sienten satisfechos
por el esfuerzo realizado.
Cuando ganan, celebran su victoria con humildad y valoran el
trabajo del contrario. Por eso, el buen deportista es modesto, respeta a su
contrincante y siempre sigue intentando superarse a sí mismo. Esa es la mejor
recompensa que puede recibir, el orgullo de hacer lo que le gusta y hacerlo
bien, no los trofeos ni el dinero. Cuando pierden, no buscan excusas, felicitan
al ganador y aprenden de los errores para mejorarlos en el entrenamiento y
poder evitarlos la próxima vez. Debemos felicitar al ganador y no envidiar su
triunfo, esta vez ha sido mejor que nosotros y eso merece nuestro respeto.
Respetan las decisiones de los jueces. Igual que los
deportistas cometemos fallos, también el árbitro puede cometer errores. De poco
sirve enfadarse ni perder los nervios durante la competición. El buen
deportista es el modelo a seguir por los demás, así que debe comportarse con
dignidad ante el rival y los jueces. Son capaces de controlarse cuando la
competición está muy tensa y en la tribuna no hay buen ambiente, se centran en
su labor y procuran calmar al público. Es importante que un deportista tenga
control de sí mismo, y que sepa al mismo tiempo esforzarse al máximo,
concentrarse en su labor y no cometer acciones anti-deportivas.
Saben cuidarse: descansar, comer y beber adecuadamente,
prevenir y curar las lesiones. El deporte no termina después de la competición
ni tan siquiera después del entrenamiento. Tan importante es entrenar como
descansar adecuadamente, seguir los consejos del médico ante una lesión y
alimentarse sana y equilibradamente. Trabajan en equipo, practicando el compañerismo
por encima del lucimiento personal.
Tanto en los deportes
de equipo como en los individuales un deportista nunca llega solo a la meta,
detrás de él están sus compañeros, entrenadores, padres y todo el mundo que
forma «su equipo».
Violeta
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