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jueves, 1 de octubre de 2015

El deporte femenino desvalorado.

La desigualdad femenina también sobrepasa el deporte en este país , los deportes femeninos nunca tomarán protagonismo, si no se les da el espacio necesario en medios de comunicación.

  ¿Se ha conseguido ya la equidad entre deporte masculino y femenino? ¿Se valoran igual todos los éxitos? ¿Los medios de comunicación dan el mismo protagonismo a hombres y mujeres? Por desgracia, no.

 

Sigo pensando que el deporte no debe ser cosa de géneros sino de justicia y realidades objetivas, pero que los estereotipos, los prejuicios, los tópicos y la falta de criterios objetivos siguen levantando barreras. Cada vez menos, pero no es suficiente.El deporte femenino simplemente espera a que se sepa y se quiera difundir como se hace con todo lujo de detalles en el caso masculino.

Cuando los patrocinadores y las becas se reducen a mínimos, cuando la crisis machaca a los más débiles (y en el deporte por desgracia son los deportes minoritarios y el tantas veces olvidado deporte femenino), emergen radiantes nuestras chicas con éxitos de altísimo nivel.  No hay excepción. No son casos aislados ni milagros. Han ganado en deportes individuales y colectivos.Incluso en especialidades donde las ligas nacionales apenas sobreviven, o en deportes con presupuestos ridículos.



  
Algunos dirán que no es cierto, pero las pruebas a favor del deporte masculino son abrumadoras. Un ejemplo: mientras que la Liga de Fútbol Profesional mueve cifras millonarias y arrastra multitudes a los estadios, su equivalente femenino sobrevive en un precario “profesionalismo”.
Ni rastro de la guerra de televisiones que hay formada en la Liga masculina. Igual pasa con los periódicos, decenas de páginas para hombres y algún pequeño faldón o una columna para el deporte femenino (a no ser de que haya habido algún triunfo importante).

En cuanto al patrocinio, mejor no hablar. Son muchos los equipos deportivos femeninos que año tras año desaparecen por no encontrar patrocinadores que quieran invertir y apostar por ellas. El deporte femenino es ajeno al gran público. El círculo es casi perfecto. Menos atención mediática. Menos patrocinadores. Menos dinero. Menos recursos para mejorar. En ese círculo hay, sin embargo, una gran diferencia entre las deportistas individuales, que en su mayoría viven de las becas, y las que compiten en deportes de equipo. Los equipos de chicas venden menos, y la mayoría tienen grandes problemas para encontrar patrocinadores.Estas desigualdades no deben sorprendernos, ya que desde la base hay injusticia.





Aún se trata a las deportistas en forma diferenciada respecto a los hombres, en especial por los medios de comunicación que se ocupan de remarcar la relación del deporte con la vida personal, familiar y profesional, destacando el poco tiempo disponible que les deja esta búsqueda de logros deportivos para que las deportistas logren “ser mujer” y cumplir con los papeles de madre, novia o esposa, amistades y estudio o trabajo.

Ahora somos nosotros, la sociedad en general y los medios en particular, quienes hemos de responder. Ningún récord, medalla, gol o punto masculino ha de valer más que su correspondiente en la categoría femenina.


En mi opinión me parece vergonzoso que el deporte femenino se valore tan poco en este país.


Violeta

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@campos_violeta


 


jueves, 19 de marzo de 2015

Deportistas y Madres

Las mujeres forman parte imprescindible del deporte,  sin embargo parece que las deportistas de alto nivel consideran la maternidad como un problema para su carrera deportiva. Así lo perciben,supone un reto para estas mujeres, que pueden llegar a sentir que su vida deportiva peligra si optan por la maternidad. 

Son muchas las mujeres que han demostrado no solo que la maternidad no está reñida con el deporte, sino, además, que son capaces de superarse a sí mismas después del nacimiento de sus hijos y hasta alcanzar logros deportivos superiores a los conseguidos antes de ser madres.  


Fanny Blankers Koen reconocida como una de las mejores atletas del siglo XX, destacó por sus logros deportivos. El más glorioso, las cuatro medallas de oro que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948. Pero hay otro aspecto que llamó de forma considerable la atención de esta atleta holandesa en esa época: esta hazaña la alcanzó una vez superada la treintena y cuando ya era madre de dos hijos. No en vano, uno de los nombres por el que se le conocía era el de "mamá voladora". 

Blankers-Koen no fue la primera ni tampoco la última mujer que ha demostrado que ser madre y deportista de élite es más que compatible. Otros casos son el de la fondista chilena  Ericka Olivera, de 37 años y madre de cinco hijos; la nadadora estadounidense Dana Torres, que obtuvo tres medallas olímpicas en Pekín 2008 apenas dos años después de ser madre por primera vez; o Kristie Moore, deportista canadiense que logró la plata en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancuver 2010, cuando se encontraba en su quinto mes de embarazo. 



 Seis de cada diez mujeres deportistas afirman estar en desventaja para desarrollar su carrera con respecto a sus compañeros masculinos.Conciliar la maternidad con los viajes y las competiciones es percibido como un obstáculo por muchas mujeres deportistas.Pero una cosa es lo que opinan las deportistas que aún no han sido madres, y otra lo que piensan las que ya han pasado por la experiencia de la maternidad.

 Las madres deportistas dan ejemplo a sus hijos: ejemplo de sacrificio, de lucha, de conseguir metas que parecen inalcanzables...Nada de retirarse, ni de rendirse, ni de decir “no puedo”. La vida es para los valientes. Convierte la maternidad en un impulso para alcanzar mayores logros.


Violeta

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